El icónico y extravagante reloj Crash de Cartier ha batido récords en la subasta de Sotheby’s en Hong Kong, alcanzando la impresionante cifra de 1,99 millones de dólares y convirtiéndose en el reloj de pulsera Cartier más caro jamás vendido en una subasta.
El raro Cartier Crash, uno de solo tres ejemplares fabricados en 1987, se vendió por 15,6 millones de dólares hongkoneses durante la subasta Important Watches de Sotheby’s.

Su espectacular diseño de caja “derretida”, frecuentemente vinculado a la leyenda de un accidente automovilístico o a la inspiración del surrealista Salvador Dalí, lo ha convertido en uno de los relojes de lujo más reconocibles del mundo.
El comprador ganador fue Shinsuke Sakimoto, director ejecutivo de Valuence Holdings, quien anunció con orgullo la histórica adquisición en Instagram, calificándola como un honor formar parte del extraordinario legado del reloj.
Desarrollado originalmente durante la vibrante revolución de la moda londinense de los años 60 bajo la dirección de Jean-Jacques Cartier, el Crash fue concebido para romper con las normas tradicionales de la relojería.

Fabricado en oro amarillo, con números romanos distorsionados, una esfera asimétrica y equipado con un movimiento Jaeger-LeCoultre, este modelo sigue siendo un símbolo de lujo audaz y sofisticación excéntrica.
Este evento de Sotheby’s también estableció récords para otras piezas vintage excepcionales de Cartier, incluyendo el Cartier London Baignoire de 1973 y el Cartier London Tank Normale de 1967. Estos extraordinarios relojes forman parte de una prestigiosa colección privada de casi 300 relojes Cartier que Sotheby’s exhibirá durante todo 2026.

Con el paso de los años, el Cartier Crash se ha convertido en una pieza favorita entre coleccionistas de élite y celebridades, siendo usado por figuras como Jay-Z, Tyler, The Creator, Tom Brady y Bad Bunny. Su mezcla de rareza, rebeldía artística y estatus lo ha transformado en uno de los relojes más codiciados del planeta.
Mientras el valor de los relojes de lujo continúa aumentando, el legendario Cartier Crash demuestra que el diseño atrevido y la exclusividad pueden alcanzar precios extraordinarios en el competitivo mercado actual de coleccionistas.
