En lugar de imaginarse vistiendo una bata blanca, pilotando una nave espacial o salvando vidas como bomberos, muchos jóvenes ahora visualizan su futuro creando videos virales, entreteniendo a millones de seguidores y desarrollando una carrera como influencers en las redes sociales.
Los investigadores descubrieron que incluso niños de tan solo siete años describen convertirse en un influencer como el trabajo de sus sueños.
Según los resultados del estudio, alrededor del 60 % de los estudiantes de secundaria y preparatoria afirmaron que querían convertirse en creadores de contenido o que habían elegido su futura profesión inspirándose en los influencers que siguen en internet.
Cuando los investigadores preguntaron a los niños más pequeños qué querían ser cuando crecieran, muchos no dibujaron médicos, deportistas o policías. En cambio, simplemente dibujaron los conocidos logotipos de TikTok o YouTube, lo que sugiere que estas plataformas se han convertido en símbolos del éxito para la juventud actual.
Cuando se les preguntó por qué admiraban a los influencers, muchos niños dieron respuestas sorprendentemente sencillas. Creían que las estrellas de las redes sociales son “famosas”, “populares” y “ganan mucho dinero”.
Para ellos, los influencers representan un estilo de vida lleno de emoción, creatividad, reconocimiento y éxito económico. Al crecer en una época en la que los teléfonos inteligentes y las redes sociales forman parte de la vida cotidiana, estos niños ven celebridades de internet con mucha más frecuencia que astronautas o científicos. Como resultado, la fama digital se ha convertido en una meta profesional muy atractiva.

Los estudiantes de mayor edad tenían algo más de probabilidades de mencionar profesiones tradicionales como electricista, ingeniero, maestro, enfermero o astronauta. Sin embargo, el deseo de convertirse en una personalidad de internet siguió siendo un tema común en prácticamente todos los grupos de edad analizados.
Además de los influencers, otras profesiones soñadas incluían futbolistas profesionales, músicos, actores, actrices e incluso, entre algunos de los más pequeños, princesas.
YouTube en lugar del aula
La investigación comenzó en Estados Unidos en 2021 y posteriormente se amplió a Noruega en 2024. Los científicos querían comprender cómo imaginan los niños su futuro profesional y de dónde provienen esas ideas. Para ello, encuestaron a estudiantes de primaria, secundaria y preparatoria a partir de los siete años de edad.
En su estudio más reciente, los investigadores entrevistaron a 80 niños de entre siete y once años en Wisconsin, además de 140 estudiantes de secundaria y preparatoria. También encuestaron a más de 60 estudiantes en Noruega, lo que les permitió comparar las aspiraciones profesionales de niños que viven en diferentes países y culturas.
Los investigadores mantuvieron las preguntas simples y abiertas. Se pidió a los niños que completaran frases como: “Cuando sea mayor, quiero ser…”. También se les preguntó dónde habían conocido esa profesión y qué los había inspirado a elegirla.
Lo que más sorprendió a los investigadores fue lo similares que fueron las respuestas entre los niños estadounidenses y noruegos. A pesar de vivir a miles de kilómetros de distancia y crecer en sistemas educativos y culturas diferentes, muchos niños de ambos países compartían el mismo sueño: convertirse en YouTubers o creadores de contenido para TikTok.

El investigador principal, el profesor Matthew Simoneau, de la Universidad de Wisconsin, relató una experiencia especialmente memorable mientras escribía sobre el estudio para The Conversation. Durante una investigación en Noruega, un estudiante de segundo grado respondió dibujando el logotipo de YouTube en lugar de escribir una profesión.
Más tarde, cuando se hizo la misma pregunta a estudiantes de segundo grado en Wisconsin, los investigadores quedaron sorprendidos al recibir respuestas prácticamente idénticas. Muchos niños estadounidenses también querían convertirse en YouTubers.
El profesor Simoneau explicó que estos resultados muestran hasta qué punto las redes sociales han transformado la manera en que los niños entienden el éxito y las profesiones.
En algunos casos, niños de apenas siete años simplemente escribieron la palabra “influencer” o dibujaron los logotipos de TikTok o YouTube sin tener una idea clara de lo que realmente significa influir en otras personas o sobre qué esperaban influir.
Para muchos de ellos, hacerse famoso en internet parecía ser el objetivo en sí mismo, más que un medio para compartir conocimientos, entretenimiento o creatividad.
No toda la influencia es negativa
A pesar de las preocupaciones que rodean a las redes sociales, los investigadores subrayaron que su influencia no es completamente negativa. De hecho, las plataformas digitales pueden presentar a los niños profesiones que probablemente nunca habrían conocido a través de la educación tradicional o de sus comunidades locales.
Un ejemplo especialmente inspirador provino de un estudiante que asistía a una escuela rural. Aunque el océano más cercano se encontraba a más de 2.000 kilómetros de distancia, el niño explicó que ver videos educativos en redes sociales lo había inspirado a soñar con convertirse en biólogo marino.
Sin acceso a acuarios, centros de investigación o zonas costeras, había descubierto un campo completamente nuevo gracias al contenido disponible en internet.

Historias como esta demuestran que las redes sociales pueden ampliar los horizontes de los niños, exponiéndolos a profesiones que de otro modo seguirían siendo desconocidas para ellos.
Creadores de contenido educativo, científicos, médicos, ingenieros, expertos en vida silvestre, historiadores y muchos otros profesionales utilizan plataformas como YouTube y TikTok para compartir sus conocimientos con millones de personas. Para algunos niños, estos videos se convierten en la chispa que despierta una vocación para toda la vida.
La dura realidad detrás de la fama en internet
Sin embargo, los investigadores también advirtieron que los sueños de alcanzar la fama en internet podrían terminar causando una gran decepción a muchos jóvenes.
Aunque las redes sociales suelen mostrar estilos de vida glamorosos, llenos de casas de lujo, coches caros, viajes por todo el mundo y millones de seguidores, esta realidad representa solo a una pequeña minoría de creadores de contenido. La inmensa mayoría nunca alcanza ese nivel de éxito.
Incluso entre los influencers que logran construir una audiencia considerable, las recompensas económicas suelen ser mucho menores de lo que imaginan los niños. En Estados Unidos, más de la mitad de los creadores de contenido ganan menos de 15.000 dólares al año gracias a su actividad en internet.
Muchos pasan años produciendo videos sin conseguir ingresos suficientes para mantenerse económicamente. Detrás de cada historia de éxito viral existen miles de creadores que trabajan largas horas editando videos, respondiendo a su audiencia, negociando con marcas y compitiendo constantemente por captar la atención en un entorno digital cada vez más saturado.
Además, la popularidad en internet puede desaparecer con rapidez. Los algoritmos cambian, los intereses del público evolucionan y las tendencias aparecen y desaparecen casi de un día para otro. Un creador que obtiene millones de visualizaciones un mes puede tener dificultades para alcanzar a la misma audiencia pocas semanas después.
A diferencia de muchas profesiones tradicionales, una carrera basada exclusivamente en la fama digital suele ofrecer poca estabilidad y escasa seguridad a largo plazo.
Las escuelas podrían estar quedándose atrás
El profesor Simoneau considera que otra importante conclusión del estudio está relacionada con la educación. Según él, muchos programas de orientación profesional en las escuelas no han logrado adaptarse al ritmo de los cambios del mundo actual.
La orientación profesional tradicional suele centrarse en ocupaciones que existen desde hace décadas y presta poca atención a las nuevas profesiones digitales. Como consecuencia, muchos estudiantes reciben consejos que parecen desconectados de la realidad moderna.

Al mismo tiempo, numerosas escuelas no enseñan adecuadamente los desafíos de construir una carrera sostenible en internet, como la incertidumbre financiera, la competencia, la alfabetización digital, los derechos de autor, la privacidad, la salud mental y la creación responsable de contenido.
En lugar de rechazar el interés de los niños por convertirse en influencers, el profesor Simoneau propone que los educadores aprovechen esta oportunidad para mantener conversaciones significativas.
Las escuelas pueden ayudar a los estudiantes a comprender tanto las oportunidades como las limitaciones de las carreras relacionadas con las redes sociales, al mismo tiempo que fomentan habilidades valiosas como la comunicación, el pensamiento crítico, la creatividad, el emprendimiento, el marketing digital, la fotografía, la edición de video, la programación, el periodismo y la alfabetización mediática.
En vez de decirles a los niños que convertirse en influencer es un sueño poco realista, los educadores pueden explicar que crear contenido de manera exitosa requiere la misma dedicación, educación, disciplina y esfuerzo que cualquier otra profesión.
Una generación moldeada por las pantallas
El estudio pone de manifiesto hasta qué punto los sueños de los niños han cambiado en apenas una generación. Las generaciones anteriores admiraban a los astronautas tras los viajes a la Luna, a los atletas después de conquistar campeonatos o a los médicos que salvaban vidas.
Los niños de hoy crecen rodeados de teléfonos inteligentes, transmisiones en directo, algoritmos de recomendación y creadores de contenido que comparten prácticamente todos los aspectos de su vida cotidiana.
Todavía no está claro si este cambio será finalmente beneficioso o perjudicial. Las redes sociales tienen el poder de inspirar una enorme creatividad, pero también pueden generar expectativas poco realistas sobre la fama y la riqueza. Lo que sí resulta evidente es que las plataformas digitales desempeñan ahora un papel fundamental en la forma en que los niños imaginan su futuro.
A medida que la tecnología continúa transformando la sociedad, padres, maestros y responsables políticos enfrentan el desafío de ayudar a los jóvenes a desenvolverse en esta nueva realidad. Fomentar la ambición es importante, pero también lo es garantizar que los niños comprendan la realidad que existe detrás de las imágenes glamorosas que ven en internet. Combinando la alfabetización digital con una orientación profesional práctica, las escuelas y las familias pueden ayudar a la próxima generación a perseguir sus sueños mientras desarrollan la resiliencia y las habilidades necesarias para triunfar, ya sea que su futuro esté frente a una pantalla, en un laboratorio, en un aula o incluso entre las estrellas.

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